Los jesuitas y su uso astronómico de la luz para “hacer visible” a Dios en Quilmes
Un estudio de la UNQ revela cómo los miembros de la Compañía de Jesús en el Colegio y la Estancia de Quilmes emplearon observatorios y juegos de luz para transmitir mensajes religiosos a través de fenómenos astronómicos.
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) descubrió que los jesuitas que se establecieron en el partido durante el siglo XVII y XVIII utilizaron de manera estratégica observaciones astronómicas y efectos de luz para reforzar la presencia divina ante los habitantes locales.
El trabajo, publicado por la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, analiza documentos históricos y restos arquitectónicos del Colegio y la Estancia de Quilmes. Allí, los religiosos instalaron instrumentos de medición celeste que les permitían predecir equinoccios, solsticios y eclipses, eventos que luego interpretaban como señales de Dios.
Según el estudio, los jesuitas diseñaron las ventanas y patios del complejo de manera que, en fechas específicas, los rayos del sol iluminaran altares, cruces o imágenes sagradas. Este “marketing divino”, como lo denominan los investigadores, buscaba generar asombro y devoción entre los vecinos y pueblos originarios de la zona.
El Colegio Jesuita de Quilmes funcionó como un centro de enseñanza y evangelización. Sus miembros no solo impartían clases de gramática y teología, sino que también realizaban observaciones astronómicas con telescopios traídos desde Europa. Estos datos se usaban para confeccionar calendarios litúrgicos precisos y para impresionar a la población local con fenómenos que parecían milagrosos.
“La luz no era solo iluminación; era un lenguaje simbólico. Al dirigir un rayo solar exactamente sobre una imagen de la Virgen o del Sagrado Corazón en el día de su fiesta, se reforzaba la idea de que Dios mismo aprobaba y hacía presente su mensaje”, explicó uno de los autores del trabajo.
El estudio también detalla que en la zona de Bernal y Don Bosco, donde se extendían las tierras de la estancia, existían capillas menores con orientaciones astronómicas similares. Esto permitía que la experiencia se replicara en distintos puntos del partido, alcanzando a más vecinos.
Los investigadores de la UNQ trabajaron con planos originales, crónicas de la época y relevamientos arquitectónicos recientes. El hallazgo aporta una nueva lectura sobre el rol de la Compañía de Jesús en la región, más allá de su labor educativa y productiva.
Para los quilmeños interesados en la historia local, el trabajo invita a mirar con otros ojos los edificios históricos que aún se conservan. Muchos de ellos guardan alineaciones que, en determinadas fechas del año, siguen produciendo efectos luminosos similares a los de hace más de dos siglos.
El documento completo forma parte de una serie de investigaciones que la UNQ viene realizando sobre el patrimonio científico y cultural de Quilmes. Los autores destacan que este tipo de estrategias no eran exclusivas de la zona, pero que en el partido adquirieron características propias por la interacción con las comunidades originarias de la zona sur del conurbano.