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Científicas de la UNQ identifican hongo que podría controlar la hormiga argentina

Un equipo de investigadoras de la Universidad Nacional de Quilmes descubrió un hongo entomopatógeno que ataca específicamente a la plaga invasora. El hallazgo abre la puerta a alternativas biológicas para su manejo en el partido de Quilmes.

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Objetos de distintas profesiones ordenados sobre una mesa en un escritorio de estudio en casa, vista en tres cuartos, profundidad de campo suave

Un grupo de investigadoras de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) identificó un hongo que podría convertirse en una herramienta efectiva para controlar la hormiga argentina, una de las plagas más extendidas en el partido y que afecta tanto viviendas como espacios verdes.

El descubrimiento, anunciado este viernes 11 de septiembre de 2026, forma parte de un proyecto de investigación que busca alternativas ecológicas al uso de insecticidas químicos. Las científicas lograron aislar una cepa de hongo entomopatógeno que infecta de manera selectiva a Linepithema humile, nombre científico de la hormiga argentina.

La hormiga argentina es una especie invasora originaria de Sudamérica que se ha expandido por todo el mundo. En Quilmes, Bernal, Don Bosco, Ezpeleta y San Francisco Solano genera problemas en hogares, comercios y áreas públicas, ya que desplaza a especies nativas y resulta difícil de erradicar con métodos convencionales.

Según los primeros ensayos realizados en el laboratorio de la UNQ, el hongo penetra el exoesqueleto del insecto, se multiplica en su interior y termina provocando su muerte. Lo más prometedor es que parece afectar de forma específica a esta especie, lo que reduciría el impacto sobre otros insectos benéficos o polinizadores.

El equipo está liderado por investigadoras del Centro de Investigaciones en Química e Ingeniería Ambiental de la UNQ. Las profesionales explicaron que el siguiente paso será evaluar la viabilidad de este hongo en condiciones de campo, es decir, en jardines y veredas del distrito, para determinar su efectividad real y posibles métodos de aplicación.

Esta línea de investigación se enmarca en una tendencia global hacia el control biológico de plagas. En lugar de productos químicos que pueden generar resistencia y contaminar el ambiente, los hongos entomopatógenos ofrecen una opción más sustentable y compatible con la biodiversidad local.

Los vecinos de Quilmes que sufren la presencia de hormigas en sus hogares saben que los cebos comerciales suelen tener efecto parcial y temporal. Un control biológico basado en hongos podría ofrecer una solución más duradera, especialmente si se integra en programas municipales de manejo ambiental.

Las investigadoras destacaron que aún falta tiempo para que el hongo se convierta en un producto comercializable. Deberán completarse pruebas de seguridad, escalabilidad de producción y registros regulatorios. Sin embargo, el hallazgo representa un avance significativo para la ciencia local y podría posicionar a la UNQ como referente en control biológico de plagas urbanas.

En paralelo, el municipio de Quilmes viene implementando campañas de concientización sobre el uso responsable de plaguicidas. Este tipo de investigaciones científicas locales refuerza la posibilidad de combinar políticas públicas con conocimiento generado en la universidad del distrito.

El trabajo se realizó con financiamiento de organismos nacionales de ciencia y tecnología y contó con la colaboración de especialistas en micología y entomología. Los resultados preliminares fueron presentados en jornadas científicas internas y ahora se preparan para su publicación en revistas especializadas.

Para los vecinos, el mensaje es claro: aunque todavía no hay un producto disponible, el avance científico abre esperanza de soluciones más amigables con el medio ambiente. Mientras tanto, las recomendaciones habituales siguen vigentes: mantener la higiene, sellar grietas y evitar el uso indiscriminado de insecticidas que pueden empeorar el problema a largo plazo.

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